martes, 23 de febrero de 2010

SUPERSUBMARINA / ELECTROVIRAL

'Electroviral'
Sony 2010
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Hey!. Aviso. Aquí llega sangre joven. Auténtica. Nada que ver con el tópico juvenil de siempre. Estos cuatro veinteañeros primerizos bombean música viva. Canciones que chocan y luego enganchan. Inusuales por aquí. Que delatan esa conexión global con la última generación sónica (Kooks, Wombats, Arctics, Editors, Bloc Party, etc).A su manera, claro. Y con otra gran diferencia. En español.
Al margen de tus gustos, preferencias o divergencias, esto va en serio. Música de verdad. Electroviral es un disco con el encanto naive de estar vivo. Con la huella de su progresión al desnudo. De la explosividad brutal -¿latin-punk?- de Cientocero (demoledor reportaje de sociología nocturna, coca incluida), a la arrogante concreción de los temas mas recientes (Niebla, Ola de Calor).
Un debut que aúna elegancia de rascacielos y fibra integral. Es decir, un curioso injerto de estilo y autenticidad. Canciones ágiles y precisión metronómica. Con gusto por el detalle. En la voz (esos quiebros tan singulares) o los arreglos. Trenzados electrónicos y riffs cortantes. Y estribillos persuasivos. Piezas cortas, justas. Radiogramas rítmicos de su edad y su tiempo. Pop instantáneo en vena -perdón, electroviral- atravesado de intensidad eléctrica que, sin embargo, transita encauzada con pasmosa naturalidad. Velocidad valle y estallidos próximos a los crispados arrebatos de Vetusta Morla (Niebla).Y originales líneas melódicas que a ratos evocan las que hicieron de Piratas o Vetusta una anomalía en el pop español.
Supersubmarina es, por fin, el sonido de la era del AVE. Confort en la entrega y tracción de vértigo. Estamos tal vez ante el eslabón inédito entre el pop español clásico y la trepidación generacional de la década. Y, para colmo, lo tienen casi todo. Imagen actitud y canciones. Jose (Chino), un frontman nato, un guitarrista (Jay) con pinta british y una ultraligera sección de ataque (Juancar y Pope). Chavales de su época, atentos al panorama (de Strokes a MGMT, Foals o Maccabees) o las redes sociales donde han crecido como la espuma pero sin desdeñar las relaciones clásicas: salidas, cañas y, en su caso, el futbolín (jeje, la banda con las muñecas de mantequilla, no hay otra que nos gane al futbolín! y al fútbol de verdad tampoco nos mojan la oreja, seguro!!!).
Y un disco sin tregua. Sin apenas tiempos medios. Dinamita total. Salvo la discordante intro electrónica con su singular orientalismo (nos pusimos a hacer una intro para el directo -en el estudio se nos suele ir un poco la olla mirando soniditos y sintes- y nos pareció interesante. Le da otro registro más al disco). O la estilizada oda de erotismo y moratoria al cronos(Eres) que cierra el álbum con Jose como alquimista perfecto en la sensualidad flotante. El resto es músculo puro. Con un nada casual equilibrio entre la urgencia rítmica y la ansiedad elegante con que una voz viril y tierna encarna intachables informes emocionales salpicados de frases certeras, inusual madurez para los años de estos angelitos, divertidos juegos reiterativos, decididamente resultones (su su su su, si te, si te si te, etc, en Supersubmarina -temazo!!-) o su notable arsenal de hallazgos: desde el fraseo alargado a lo Morrissey (Niebla) a los brillantes falsetes en alguno de las mas sólidos cortes (Ola de calor, etc).
No solo eso. Tienen además, un talento especial para encajar el castellano en una vorágine rítmica tan anglófona. Y, en vez de caer en la evasión pretenciosa, hablan de cosas reales. Dilemas emocionales y confusión del momento. Resultado: son creíbles. Y sus canciones salen airosas de ese piélago trillado donde la mayoría naufraga en el tópico.
Hay historias en primera persona sobre indecisión y compromiso (Eléctrico), mitología juvenil por la mujer madura (Ana: cuyo estribillo no consigo despegarme), declaración de principios de aspirante a perdedor (Centro de atención). Teclados sombríos a lo Editors (Granada) y hasta bienintencionadas proclamas medioambientales (XXI). Pero también curiosas cortinillas y chisporroteos electrónicos e incluso hard-rock poderoso en su contundente lectura de Chas y Aparezco a tu lado que Alex y Christina encumbraron cuando ellos andaban en pañales. Literalmente, claro (1987). Lo hemos escuchado desde que eramos pequeños por nuestras hermanas mayores y nos divierte tocarla (Jose).
No esta mal como leve crónica sonora que va del instituto (en su Beaza natal) a la universidad (Granada y Jaén), con la única ayuda de un entorno entusiasta: su técnico y mentor, Javier Valverde (el 5º Supersubmarina) y un guerrillero del rock infiltrado tantas veces en discográficas, grandes y pequeñas, y ahora como manager suicida (Ernesto Muñoz) y su socio (Alfonso Valverde). Es el fruto del talento pero también de la amistad y la humildad de reconocer un origen nada heroico: siempre hemos estado juntos para todo, jugar al fútbol, salir... y esto fue otra de tantas, pero nos tiraba mucho más y salió bien.
Además, ha sido un proceso inteligente. Sin prisas. Por primera vez alguien ha tenido el tino de calmar prisas y dejar madurar música y banda. Como el vino. A su tiempo y temperatura. Con estrategia a la inglesa: dos EP’s inaugurales, distanciados, a lo largo del 2009 y secundados por sus impecables videos -uno con su propia carrera en festivales de cortos- para desembocar en Electroviral (febrero 2010), un álbum que incorpora parte de las canciones ya emitidas. Mientras el grupo acredita su vigor en internet y la solidez de su directo en mas 70 conciertos desde garitos indies a fiestas mayoritarias (MTV, con premios adicionales, Love Factory,etc.)
Conseguir que un presidente de multinacional se implique en el desarrollo de un grupo hasta el punto de escaparse a su guarida baezana para ver como el diamante se pule, es -antes y ahora- tan insólito como su propuesta. Tal vez él intuye también algo distinto. En forma y contenido. Sangre fresca para la crisis. Y lo más importante: de verdad. Puede que la credibilidad no sea el factor imprescindible para el éxito, pero si lo es en ese otro mundo paralelo (altenativo, blogs, etc) que marca hoy la diferencia y que vislumbra en estos truanes submarinos todas las papeletas con opción a futuro en el relevo inminente del pop español.


(J. María Rey,”Bulevar”, Radio 3 - RNE)
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  Electroviral (Intro)
Eléctrico
Niebla
Supersubmarina
Ana
LN Granada
Chas! y aparezco a tu lado
Cientocero
XXI
Elastica galáctica
Ola de calor
Centro de atención
Eres
ESCUCHAR - DESCARGAR
Electroviral
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Spotify

2 comentarios:

  1. En directo son un desastre. Melodías facilonas y pobres.
    En directo los vi acompañados por Igloo, Triangulo de Amor Bizarro y Munich y he de confesar que Supersubmanrina no están a la altura.
    Habrá quien me diga que las críticas los alaban, que los medios los adoran y que en disco suenan celestiales, pero si alguno de vosotros va a un concierto de supersubmarina sin emborracharse ni cobrando por hacer críticas comprobará lo que digo.
    No están a la altura de su críticas de pago.

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  2. Ayer mismo estuve en su concierto y debo decir que discrepo de ti Don Anonimo. Pero ellos son asi, o los amas o los odias. Son muy buenos ademas estrenaron canciones como la del MDMA.

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